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La Isla presenta una amplia diversidad de pisos bioclimáticos y, por consiguiente una considerable diversidad de comunidades vegetales. |
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La imagen geobotánica de Gran Canaria de hace 500 años ha sufrido una enorme alteración. Las necesidades de madera, la roturación del suelo para cultivo y sobre todo, el asentamiento urbano aniquilaron la mayor parte de masas forestales como los bosques termófilos, los matorrales, el monteverde o el bosque de laurel y fayal-brezal.
Aún así, el catálogo de plantas en esta Isla es amplio. Consta de 1.316 clasificaciones, de los que 46 son helechos, 7 gimnospermas, 1.020 angiospermas docotiledóneas y 243 angiospermas monocotiledóneas. De ellos, 104 son endemismos grancanarios (cabezón, cerraja de risco, tajinaste blanco, jarilla, flor de piedra, retamón, tomillón,...), a los que se suman otros 166 endemismos canarios y 51 macaronésicos.
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A continuación se detallan algunas de las variedades de la flora catalogada en los distintos ecosistemas grancanarios. De costa a cumbre pueden diferenciarse las siguientes formaciones:
- Bosque termófilo: es uno de los de mayor atractivo que presenta el ecosistema de esta isla, aunque en los mayores periodos de deforestación, fue uno de los más afectados. Se trata de un ecosistema de zonas bajas, y se distribuye entre los 200 y los 600 metros de altitud, aproximadamente, en la vertiente Norte y entre los 600 y los 1.000 metros en la cara Sur.
Este tipo de vegetación, compuesto por árboles y arbustos, como el almácigo, lentisco, sabina y el acebuche, así como otros tan representativos como la palmera canaria, el drago o el granadillo, tiene una elevada implantación en Bandama, Tafira Baja y el Barranco de Los Cernícalos. Cabe reseñar la importancia que representa la palmera, que se puede apreciar en distintos puntos de la geografía isleña, incluidos barrancos interiores, donde se concentran importantes comunidades palmerales. Respecto al mítico drago, es mínima la representación que tiene en Gran Canaria, se ubican sobre todo en zonas abruptas y de difícil acceso de los barrancos meridionales.
- Pinares: el pinnus canariensis, asentado en las cumbres de Gran Canaria, se consolidan merced a las labores de reforestación. Presentan en el sotobosque una amplia comunidad de matorrales de leguminosas, como la retama amarilla, el codeso y el escobón. Las dos mayores extensiones de pinares son el de Tamadaba, que por su ubicación en el NO es de carácter más húmedo que el segundo reducto en importancia, como son los Pinares de Pajonales-Inagua y Ayagaures, de carácter seco por su ubicación en el Suroeste grancanario.
- La zona de piso basal se caracteriza por su población de tabaibas y cardones. En su práctica totalidad, estas especies se localizan en la costa occidental de la Isla. La degradación humana fue fundamental para acabar con estas especies vegetales en otras áreas de la Isla. Los cardonales están extendidos en todo el sector suroccidental (entre Andén Verde y Amurga). Comparten además terreno con los matorrales de tabaibas.
- El monteverde (laurisilva y fayal-brezal): este ecosistema es prácticamente inexistente hoy en Gran Canaria. Sólo se mantiene el 1% de la masa forestal original. Los pequeños reductos localizados se sitúan en el Nordeste de las medianías grancanarias. Una de las áreas de monteverde más significativas se localiza en los Tilos de Moya, Barranco Oscuro o el Barranco de la Virgen.
- Tarajales: aparecen en la costa Norte y Oeste y en la expansión de matorrales arborescentes de balos en los barrancos de la zona Sur de Gran Canaria.
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Más información:
http://www.laspalmasgccb.com/es/homepage.html
www.grancanariaweb.com/edgar/
www.gobcan.es/medioambiente/biodiversidad |
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