|
Si decide adentrarse en el pueblo, en su casco urbano, se advierte la presencia del templo parroquial dedicado a nuestra Señora de Candelaria, y en cuyo interior existe un retablo del siglo XVII. En honor a esta virgen se celebra la popular "Fiesta del Diablo". Próximo a la parroquia se ubica el Centro Etnográfico Casa El Maestro, siendo fiel reflejo de la arquitectura canaria.
Tijarafe junto con Puntagorda ostentan la explotación floral más importante de la Isla.
En la costa tijarafera se halla la Cueva Bonita, situada al pie de un acantilado y cuyo acceso queda restringido únicamente al mar ayudado de pequeñas embarcaciones.
El espacio natural del Barranco del Jurado constituye un auténtico cañón, de paredes verticales. Se trata de un curioso espigón agujereado, "jurado", que le da nombre. A pesar de lo abrupto del terreno existe buena presencia de endemismos vegetales y aves en peligro de extinción.
Cuando nos hallamos en Tijarafe es obligación parar en cualquiera de sus miradores. El Time es el más transitado del lugar ofreciendo unas vistas magnificas del Valle de Aridane y de las costas de Tazacorte. Igualmente goza de gran interés el Mirador de Hoya Grande situado sobre la Caldera de Taburiente, dando lugar a panorámicas extraordinarias de la misma.
Los verseadores tiene en este municipio consumada presencia, formando un importante acervo folklórico, que al ritmo de puntos cubanos, improvisan ingeniosas coplas.
Fiestas del Diablo
En la madrugada del 8 de Septiembre, en medio de la verbena y de todos lo que en ella están se aparece sigiloso el Diablo la noche que Dios lo deja suelto para que luego lo aleje la Virgen con su poder. Es una lucha entre el Bien y el Mal, una noche de magia y de fuegos artificiales.
La representación del Mal surge entre voladores (cohetes), bengalas y demás artilugios pirotécnicos, dando lugar a un espectáculo majestuoso en el que el Diablo se siente vencido y huye de la plaza. Se impone el Bien representado por la Virgen de Candelaria, a cuya advocación se encuentra muy enraizado el pueblo tijarafero.
|