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Historia |
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La Isla de La Palma fue la penúltima en rendirse a las tropas castellanas en los momentos en que la expansión atlántica era inevitable a partir del siglo XV. Con el visto bueno de los Reyes Católicos y de la Iglesia, Alonso Fernández de Lugo obtuvo los derechos de conquista, arribando a las costas de Tazacorte, desde donde inicia la fase de ocupación. Después de ser rechazado en varios enfrentamientos con los aborígenes, recurre a su argucia preferida, el engaño y la mentira, para apresar y esclavizar a los resistentes. Se da por finalizada la conquista el 3 de mayo de 1493 con la fundación de Santa Cruz de La Palma.
La llegada de nuevos pobladores castellanos y extranjeros significa el reparto de las tierras y las aguas, la construcción de iglesias, pueblos y caseríos, se realizan talas y se parcelan las tierras, se construyen acequias, molinos, etc. iniciándose uno de los momentos más prósperos de la historia insular, gracias al desarrollo del comercio ultramarino después de que se emplazase en el puerto de la capital el Juzgado de Indias (1558), y se fomentara el trasiego comercial del azúcar, sobre todo en Tazacorte y San Andrés y Sauces y la industria (entre otras, la seda). El puerto capitalino era, en estos momentos, el tercer puerto mundial, después de los de Sevilla y Amberes, lo cual le da un impulso también a la industria naval. No es de extrañar, pues, la presencia constante de piratas y corsarios europeos y argelinos merodeando estas costas. En 1585 la Isla contaba con 11 pilas bautismales y 5.580 habitantes.
Con la llegada del Antiguo Régimen se inicia una fase de declive ante la pérdida de los derechos comerciales, la crisis del azúcar y de los vinos. La incipiente burguesía comercial palmera queda absorbida por el creciente control que ejerce la monarquía, la nobleza y las oligarquías locales de cada pueblo; la Isla se ve inmersa en el control señorial aristocrático imperante en España. El hecho crucial que sucede por primera vez y marca una nueva etapa política en La Palma, Canarias y todo el imperio español, es la caída de los regidores perpetuos en 1773, mediante la celebración de las primeras votaciones democráticas para elegir a los representantes del pueblo. De este modo, La Palma adelanta, en el ámbito nacional, la nueva sociedad liberal. En 1812 se constituyen la mayoría de los municipios insulares, dando lugar a la nueva etapa político-administrativa.
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